La Chorreadora de Arena JAFE 30 MAS es un equipo profesional de chorreado diseñado para ofrecer un equilibrio ideal entre portabilidad, capacidad de trabajo y robustez. Su depósito de 30 litros, equivalente a unos 45 kilogramos de carga de abrasivo, permite afrontar trabajos de limpieza y decapado con una autonomía adecuada para tareas continuas de intensidad media. Este formato la convierte en una herramienta especialmente valorada en sectores como la restauración, la construcción, la automoción y el mantenimiento industrial, donde se necesitan equipos fiables, precisos y capaces de utilizar diferentes tipos de abrasivos.
Un aspecto fundamental para obtener un rendimiento óptimo es la elección del compresor adecuado. La ficha oficial indica consumos de aire muy variables en función del diámetro de boquilla instalado, que va desde 250 a 1400 litros por minuto. Con una boquilla de 2 milímetros el consumo oscila entre 250 y 450 litros por minuto; con la de 2,5 milímetros aumenta hasta un rango de 300 a 600; con la boquilla de 3 milímetros sube notablemente hasta los 700 a 1000 litros; y con la boquilla de 4 milímetros alcanza los 1200 a 1400 litros por minuto.
Estas cifras obligan a diferenciar claramente entre la potencia mínima para poner en funcionamiento la máquina y la potencia recomendada para trabajar con buena continuidad. Si se busca un funcionamiento pleno, que mantenga un chorro estable incluso en sesiones largas y que permita emplear boquillas medianas o grandes, el compresor recomendado debe ser uno de 7,5 caballos (aproximadamente 5,5 kilovatios), equipado con un calderín de 200 litros y capaz de entregar entre 900 y 1400 litros reales por minuto a una presión de trabajo de entre 9 y 10 bar. Esta configuración garantiza que la arenadora pueda sostener los consumos elevados que requieren las boquillas de 3 y 4 milímetros sin que se produzcan caídas de presión que afecten al acabado o a la velocidad de decapado.
Por el contrario, para un uso mínimo u ocasional, especialmente si se trabaja con boquillas de 2 o 2,5 milímetros, el equipo puede funcionar con un compresor más modesto. En estos casos, basta un compresor de 3 caballos con calderín de 100 litros y un suministro real de unos 300 a 400 litros por minuto. Esta configuración solo permite ciclos breves de trabajo, ya que el compresor necesitará recuperar presión con frecuencia, pero es suficiente para pruebas, trabajos esporádicos o aplicaciones muy concretas que no requieran continuidad.
El equipamiento incluido en la versión Standard es uno de los puntos fuertes del modelo, ya que se entrega prácticamente listo para comenzar a utilizarse sin necesidad de adquirir accesorios adicionales. Incluye la arenadora JAFE 30 mAs, la pistola especial JA‑FE, un juego de mangueras de cinco metros, una boquilla de carburo de tungsteno de 3 milímetros, la tolva de carga, un tamiz de acero inoxidable y una bolsa de abrasivo de doce kilogramos. Además, incorpora un completo conjunto de protección personal formado por máscara, guantes específicos, tapones auditivos y mascarilla autofiltrante. Todo ello refleja un enfoque profesional que permite trabajar con seguridad desde el primer momento.
En sus características técnicas, la JAFE 30 mAs trabaja con una presión mínima de 2 bar y una máxima de 6 bar, siendo su rango óptimo de entre 4 y 5,5 bar. La válvula de seguridad viene tarada precisamente a 6 bar para garantizar la integridad del equipo durante el funcionamiento. La conexión de entrada de aire se realiza mediante racor exprés DIN 3489 en medida CR 3/8, un estándar habitual en equipos neumáticos de uso profesional. El material de las boquillas es carburo de tungsteno, lo que ofrece una gran resistencia al desgaste propio del trabajo con abrasivos agresivos como corindón, silicato de hierro o granate, todos ellos compatibles con la máquina.
n cuanto a aplicaciones, la arenadora está pensada para un abanico muy amplio de trabajos. Permite la limpieza de fachadas, el decapado de madera, la eliminación de grafitis, la retirada de pinturas y adhesivos, el saneamiento de superficies de hormigón, la limpieza de plásticos y pavimentos y la preparación de superficies metálicas en tareas de reparación o restauración. Entre su versatilidad y los diferentes diámetros de boquilla disponibles, puede abordarlo tanto el operario que necesita precisión como el que requiere potencia.
Desde el punto de vista físico, el equipo pesa 31,5 kilogramos y sus dimensiones de 430 por 500 y 940 milímetros facilitan una movilidad razonable. El asa integrada y las ruedas permiten desplazarla con facilidad incluso en obras o talleres con superficies irregulares. Todo ello compone un equipo sólido, eficaz y preparado para afrontar trabajos exigentes.